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Archivo para junio, 2013

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El Gran Colisionador produce una nueva forma de materia

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La colisión entre las partículas dentro del Gran Colisionador de Hadrones (GCH) del CERN ha creado una nueva forma de materia, según creen los científicos.
La materia es líquida y fue bautizada como ‘condensado de color vidrio’. Es el resultado del choque de protones e iones de plomo a altas velocidades, similar al plasma quark-gluón, una materia que estaba presente en los primeros instantes de existencia del universo después del Big Bang.

Los científicos del CERN no esperaban la aparición de este tipo de materia, que hasta ahora sólo existía en teoría. Sin embargo, cuando varios protones y átomos fueron acelerados para provocar su choque, las explosiones que siguieron despertaron nuevas partículas. La mayoría de ellas voló en diferentes direcciones casi a la velocidad de la luz, pero algunos pares de partículas que colisionaban terminaron volando en la misma dirección.

“De alguna forma, vuelan en la misma dirección aunque no está claro cómo se comunican su ruta entre ellas. Eso nos sorprendió bastante”, señaló el físico Gunther Roland del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

La existencia del ‘condensado de color vidrio’ la predijo el físico Raju Vanugopalan del Laboratorio Nacional de Brookhaven, quien considera que los gluones, bosones portadores de una interacción nuclear fuerte, podrían ser los responsables de mover las partículas en la misma dirección.

En el término ‘condensado de color vidrio’ cada palabra se refiere a las características de una onda de gluones hipotética. ‘Condensado’ significa una alta densidad de gluones. ‘Color’ se refiere al tipo de carga que tienen los quarks y los gluones después de una interacción fuerte. La palabra ‘vidrio’ hace alusión a las propiedades del material con el mismo nombre, que pueden ser comparadas con algunas de los gluones.

Los 5 experimentos científicos que pueden acabar con la humanidad

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A continuación les presentamos los cinco experimentos científicos que podrían destruirnos a todos… o no.
Por lo general, confiamos en lo que dicen y hacen las personas que visten bata de laboratorio. Pero ¿qué pasa si uno de ellos decide poner el conocimiento y la ciencia por encima de todo lo demás y desencadenar acontecimientos que conducirían a una catástrofe global, incluso universal? Les presentamos cinco peligrosos experimentos que pueden llevar al Apocalipsis.

1. Recreación del ‘Big Bang’

El ‘Big Bang’ no deja de interesar a los científicos, que, decepcionados por no haber presenciado el evento que significó el inicio de todo lo que existe, arden en deseos de que la Gran Explosión vuelva a ocurrir. Y ya están haciendo que ocurra, al reproducir in vitro un millón de tales explosiones por segundo.

Nos referimos al Gran Colisionador de Hadrones, nuestro posible asesino, puesto en marcha en septiembre de 2008. Es en esta máquina donde las mentes más brillantes del mundo de la física aceleran las partículas elementales por un anillo de 26 kilómetros para ver qué pasa

El principal problema es que ningún científico sabe exactamente cuáles pueden ser las consecuencias de estos experimentos. Quizás el descubrimiento más importante que permitirá el Colisionador será precisamente que este artefacto es capaz de pulverizar el planeta.

2. El efecto Zenón cuántico

Durante muchos años, los científicos han estado escudriñando el cosmos en busca de la antigravedad, que no saben si existe pero que se empeñan en llamar “energía oscura”. Pero lo más raro de todo es el efecto Zenón cuántico, una teoría que afirma que, con solo observar las partículas, las cambiamos (o más bien, cambiamos el nivel en el que se descomponen). ¿Cómo? Bueno, eso nadie lo sabe.

Un reconocido científico, el profesor Lawrence Krauss, propuso una teoría según la cual la simple observación de la energía oscura puede provocar su destrucción, lo que a su vez provocaría la destrucción de nuestro Universo.

Krauss cree que el resultado no tardará en llegar, sobre todo teniendo en cuenta que a finales de los años 90, cuando los científicos tuvieron la suerte de detectar la energía oscura, se observó una serie de explosiones de supernovas.

3. Materia extraña

Es una sustancia hipotética compuesta de ‘quarks’, las partículas que construyen nuestra realidad.

Hay dos hipótesis sobre la materia extraña. La primera afirma que esta va a desaparecer inmediatamente después de ser generada. La segunda sugiere que esta materia se estabilizará y empezará a convertir en la misma materia extraña todos y cada uno de los átomos que encuentre en su camino.

Ahora imaginen, al menos en teoría, qué hará esta materia extraña en el supuesto de que aparezca en la Tierra.

Afortunadamente para nosotros, la materia extraña solo puede surgir como resultado de colisiones de alta energía de las partículas elementales, de modo que no hay peligro en absoluto. Pero, esperen… ¡Tenemos el Gran Colisionador de Hadrones! Al construirlo, los científicos esperaban descubrir qué se genera al colisionar los átomos en un enorme túnel subterráneo, y la materia extraña figura en la lista de posibles descubrimientos.

4. Viajes a través del tiempo

A las muchas maneras posibles de poner fin al universo con la ayuda del Colisionador podríamos añadir los viajes a través del tiempo. Que hasta ahora ningún científico serio esté desarrollado la tecnología para estos viajes no excluye que alguien pueda descubrirla por casualidad, como ocurrió con la penicilina.

Una de las sugerencias es que las continuas colisiones de alta energía de las partículas elementales en el Colisionador abran un agujero en el tejido del universo, y que las generaciones futuras aprendan a utilizarlo para viajar a través del tiempo… con todas las consecuencias y riesgos que eso conllevaría.

5. Nanotecnología

Las tecnologías modernas tienen como meta producir dispositivos cada vez más pequeños y complejos. En ese sentido, la nanotecnología, que permite crear robots del tamaño de una molécula, es justo lo que hace falta.

¿Y en qué nos beneficia eso a nosotros? Bueno, pues imagínense millones de máquinas microscópicas que viajan a través de los vasos sanguíneos de personas enfermas para atacar un tumor maligno, o para destruir el virus del sida con pequeños láseres, etc.

Pero, fantasías aparte, existe un problema real, que es cómo producir en masa estos diminutos aparatos. La solución es simple: hay que enseñarles a producirse a ellos mismos a partir de materiales sacados de su entorno.

El problema de los nanorobots es que son capaces de convertirse en auténticos exterminadores de todos los organismos celulares, y podrían llegar a acabar en una sola noche con toda la vida orgánica. Eric Drexler, uno de los padres fundadores del concepto de nanotecnología, ha presentado varias teorías escalofriantes sobre el día del juicio final. Por ejemplo, un escenario conocido como el ‘problema de la plaga gris’ sugiere que los robots, al autoproducirse, consumirían todo el material disponible en el planeta, junto con la propia Tierra. El resultado de este proceso sería que una masa gris formada de nanorobots acabaría flotando a la deriva en el espacio.

Mientras tanto, los científicos informan de que están trabajando en un nanorobot ‘reproductor’, una especie de ‘abeja reina de los nanorobots’ capaz de producir miles de millones de máquinas diminutas… y de controlarlas.

Aunque quizá nos salvaremos de este triste panorama gracias al Gran Colisionador de Hadrones… que ya nos habrá matado antes.

Nueva partícula subatómica a la vista: ¿Estamos ante otra forma de la materia?

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La partícula subatómica Zc (3900) descubierta recientemente podría tratarse de una nueva forma de la materia. Los científicos no descartan que la partícula sea una estructura subatómica formada por cuatro quarks, algo nunca visto antes.
El descubrimiento corrió a cargo de forma más o menos simultánea por dos grupos de científicos: uno trabajó en el experimento Belle en el Acelerador de protones japonés KEK y otro en el espectrómetro BES III, parte del colisionador de partículas de Pekín. Ambos informes sobre la partícula han aparecido este lunes en el portal Physical Review Letters.

Según afirman los científicos, la partícula subatómica Zc (3900) podría consistir de cuatro quarks, constituyentes fundamentales de la materia. Es un número inaudito ya que los científicos solo pueden hablar con certerza de la existencia de dos tipos de agrupaciones de quarks: los mesones, formados por un quark y un antiquark (piones, por ejemplo) y los bariones, formados por tres quarks (protones, por ejemplo).

physics.aps.org

“No hemos visto nada parecido antes y por eso es emocionante”, escribe sobre el descubrimiento Eric Swanson, de la Universidad de Pittsburgh, EE.UU. Aunque en experimentos anteriores revelaron indicios de la existencia de tales partículas, los datos obtenidos en Belle y de BESIII han aportado la prueba más clara y más confirmada de forma experimental hasta la fecha.

Entre otras hipótesis los científicos creen que Zc (3900) podría ser resultado de una interacción de dos quarks tan fuerte que se percibe como una partícula de cuatro quarks, un fenómeno conocido como ‘molécula de hadrones’, cuya existencia se presupone en el mundo subatómico, pero nunca ha sido observado de forma concluyente.

El siguiente paso de los científicos será llevar a cabo más experimentos con las partículas de Zc (3900) y ver cómo se desintegran, lo que debe dar algunas pistas sobre sus propiedades. “Si los datos muestran que decaen como partículas ordinarias conocidas, se pueden descartar las interpretaciones exóticas. Pero si no, los científicos pueden haber encontrado algo muy interesante”, según escribe el diario ‘The Wired’.

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Publican detalles del nuevo acuerdo entre EE.UU. y Rusia para la reducción de la amenaza nuclear

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EE.UU. y Rusia “en el marco del nuevo acuerdo seguirán interactuando en una amplia gama de áreas en el ámbito de la seguridad nuclear y la no proliferación”, reza un comunicado del Departamento de Estado de EE.UU.

El 14 de junio, Moscú y Washington firmaron un nuevo acuerdo bilateral sobre la reducción de la amenaza nuclear. El Departamento de Estado señala que el nuevo documento “se basa en la conclusión exitosa del programa de 1992 para reducir la amenaza de las armas de destrucción masiva, más conocido por los nombres de sus autores como el programa Nann-Lugar, que expiró el 17 de junio”.

La Casa Blanca y la Nasa piden ayuda a la población en la ‘cacería’ de asteroides

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La Casa Blanca y la Nasa pedirán este martes a la población ayuda en la búsqueda de asteroides que podrían chocar contra la Tierra con consecuencias catastróficas.
“Esto es realmente un llamado a la acción para encontrar todas las amenazas de asteroides para la población humana y llegar a saber qué hacer con ellos”, dijo el lunes Lori Garver, la subdirectora de la Nasa, citada por ‘The Washington Post’. Según Garver, la caza de asteroides demostrará que “somos más inteligentes que los dinosaurios”.

El organismo ha decidido que la búsqueda de rocas asesinas en el espacio debería ser el último de una serie de “Grandes Retos” (un elemento de la estrategia del presidente Obama para la innovación de Estados Unidos), en los que el Gobierno ayuda a crear asociaciones público-privadas y en ocasiones ofrece recompensas para ideas innovadoras.

La Tierra coexiste con un enjambre de asteroides de distintos tamaños. En los últimos 15 años, tras una serie de búsquedas, algunas financiadas por la Nasa, han sido detectados un 95% de objetos cercanos a la Tierra cuyo diámetro es mayor de un kilómetro y sus trayectorias están calculadas.

Pero a medida que desciende la escala de tamaño, estos objetos se hacen más numerosos y más difíciles de detectar. El Congreso encargó a la Nasa encontrar todos los asteroides mayores de 140 metros de diámetro en 2005. Los asteroides de ese tamaño son considerados generalmente lo suficientemente grandes como para arrasar una ciudad.

Según la Nasa, también hay probablemente unos 25.000 asteroides cercanos a la Tierra que son mayores de 100 metros y solo el 25% de ellos ha sido detectado.

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